Una Clase Magistral
Hacía mucho que no estaba visitando morochas, así que decidí armarme con todo lo que encontré y ubiqué a Renata en la web…Hablamos media hora por teléfono y me pidió que la llamara esa misma noche “para conocernos mejor”…
A media noche no soporté más la espera y llamé, pero me atendió una voz desconocida, de una nena que seguramente no tenía más de 18 años, y que se identificó como la sobrina de mi morocha. Sin dudarlo empezó a describirse a sí misma como para disimular la ausencia decepcionante de su tía. La nena había aprendido rápido y me invitó al departamento esa misma noche.
Cuando llegué Renata me esperaba vestida de rosa, ya enterada de cómo había sido seducido e intentando hacer realidad todo lo que yo venía imaginando de esa nena que me calentó al teléfono.
Pero yo estaba más decidido de lo que ella pensaba y le hice un ofrecimiento que no pudo rechazar. Media hora más tarde, el champagne se compartió entre tres y la rubia y la morocha me compartieron a mi: Renata le enseñaba a la nena cómo tocar, lamer, morder, moverse y disfrutar del sexo, y yo era un entonces un simple instrumento didáctico...


0 Comments:
Post a Comment
<< Home